3 beneficios de la danza para el cuerpo y la mente

27 de abril de 2016

Este viernes, 29 de abril, se celebra el Día Internacional de la Danza. Con motivo de esta fecha, Cristina Goás, la directora la escuela de música y baile de Marineda, Live The Music School, nos cuenta los beneficios de la danza para la mente y el cuerpo.

  • Bailar es una manera de hacer poesía con el cuerpo. Dicen que la danza es una de esas artes en la que solo se destacan quienes se quieren mucho a sí mismos. Esto tiene mucha lógica, si se tiene en cuenta que para ser buenos bailarines tenemos que conocer bien nuestro cuerpo, conectarlo con nuestras emociones profundas y permitir que se expresen a través de movimientos dirigidos. No todos podemos ser bailarines profesionales, pero definitivamente el baile sí está al alcance de todos y, de hecho, se encuentra presente en infinidad de situaciones sociales. Muchos sentimos que una fiesta que no incluya baile es una fiesta incompleta, porque bailar es sinónimo de celebración y de alegría.
  • Bueno para el cuerpo, bueno para tu mente. El primer gran beneficio de bailar es físico. La danza es un ejercicio exigente, que implica un gran esfuerzo físico al que se le suma una alta demanda de coordinación entre las diferentes partes del cuerpo y la música que está sonando. Los conocedores indican que una hora de baile equivale a dos y media de ejercicios aeróbicos. Como todo ejercicio, el baile contribuye a liberar endorfinas, a canalizar la adrenalina y a reducir el estrés. Además, según una investigación llevada a cabo en la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, bailar favorece las estructuras del cerebro y previene el envejecimiento de este órgano.
  • Bailar para enriquecer la vida. A medida que nos hacemos adultos y nos llenamos de responsabilidades, nuestro cuerpo comienza a adoptar posturas repetitivas. Al practicar el baile, comenzamos a hacernos conscientes de nuestro propio cuerpo; nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos y permite que se exprese nuestro mundo interior. Pero no sólo eso: al ser una actividad eminentemente social y nos ayuda a conectar también con los demás. Bailar nos exige, en la mayoría de los casos, adaptarnos al cuerpo y a los movimientos de otra persona. Sin darnos cuenta, esto incrementa la empatía y la sociabilidad. Además, es un excelente antídoto contra la timidez, especialmente durante la adolescencia. Bailar es, sin duda, capturar el ritmo de la vida en nuestro corazón.

Cristina Goás Casal, directora de Live The Music School y vicepresidenta de la Red Española de Escuela de Musica y Danza